El day trading o trading intradía es el conjunto de metodologías de especulación que se fundamentan en la compra-venta de activos financieros dentro del mismo día. A lo largo de este artículo os introduciremos, especialmente a los principiantes, en qué consiste el day trading y sus ventajas como sus peligros.
¿Qué es el day trading?
El day trading es el conjunto de prácticas especulativas que se basa en la compra y venta de instrumentos financieros en un mismo día. Su objetivo es aprovechar los movimientos diarios de los precios a fin de obtener beneficios económicos.
El day trading es el conjunto de prácticas especulativas que se basa en la compra y venta de instrumentos financieros en un mismo día.
Son estrategias que requieren de una atención constante y que parten de fuertes sesgos de confirmación y un providencialismo voraz. Es literalmente un juego de apuesta constante sostenido en lo que se puede considerar la astrología del siglo XXI. Los riesgos de perder tu capital son muy altos, así como de adquirir una adicción autodestructiva.
¿Cuáles son sus fundamentos?
Las estrategias de day trading suelen construirse sobre el análisis técnico, es decir, sobre estudio de gráficas de precios. Sostenido en tesis ultraindividualizadoras que racionalizan y naturalizan realidades sumamente contingentes, el day trading goza de una popularidad nada desdeñable.
Por lo general, los traders intradía utilizan gráficas cortoplacistas, como M5, M15, M30 y H1 (siendo M minutos y H horas) y suelen prestar atención a la volatilidad y los movimientos rápidos de los precios percibidos a lo largo de la sesión.
Racionalización de realidades contingentes
Para empezar, debemos partir de la base de que nadie conoce el futuro y de que el movimiento de los precios es sumamente aleatorio. Es un constante lanzamiento de moneda que depende del azar. Esto no quita que las tendencias existan, pero estas solo pueden verse tomando distancia -pues, al fin y al cabo y por definición propia, para ver una tendencia hay que ver qué camino está tomando lo observado en un periodo de tiempo, y no en un instante-.
¿Pero… se puede tener alguna certeza?
En el largo plazo, y sin tratar de establecer ninguna ley o patrón, el movimiento de los precios es más predecible porque, al final, lo que realmente hace que una acción suba a la larga son las expectativas que ha generado. Esto suele reflejarse en su tendencia y, obviamente, en el cumplimiento de esas expectativas:
- Si una empresa genera expectativas positivas, es probable que crezca porque ello suele traducirse en compras y retenciones de los instrumentos asociados a ella.
- Si el desempeño de una empresa cumple esas expectativas positivas es una auténtica certeza de que las expectativas no iban desencaminadas. Es probablemente el único momento en que hay algo real a lo que agarrarse, y aún así, no siempre viene acompañado de un mayor crecimiento.
Al final, la distancia entre su desempeño y lo que se espera de la empresa es lo que, por lo general, puede darnos una certeza del camino que sus acciones llevarán en bolsa… Y no siempre, puesto que siguen existiendo muchas posibles contingencias -recesión, cambio político, catástrofe natural…- que puedan golpear su valor.
Tipos de estrategias intradía
Entre los distintos tipos de estrategia de day trading, las principales son las siguientes:
Cuentas de fondeo
Una de las formas de inversión intradía que más se ha popularizado es la del trading con cuentas de fondeo.
¿Qué son?
Las cuentas de fondeo son una forma de financiamiento donde una empresa presta el dinero al usuario para que realice sus operaciones, a cambio de una parte del beneficio. De este modo, puedes operar sin arriesgar tu propio dinero, ya que, en caso de haberlas, las empresas absorben las pérdidas, a cambio de cerrar la cuenta.
Para acceder a una cuenta de fondeo, has de pasar una evaluación para ver si eres capaz de obtener beneficios. Si la superas, entonces te prestan el capital. A cambio, has de pagar una suscripción en función del plan que hayas elegido y seguir las reglas que te imponga la empresa.
Order Flow
El Order Flow (Flujo de órdenes en español) es, literalmente, el transcurso de las transacciones que se realizan en el mercado. Hoy en día existen numerosas herramientas que te permiten verlo en directo, poniendo a tu disposición una serie de elementos: el Delta, el DOM, el perfil del volumen… O incluso te proyectan un mapa de órdenes.
Existe toda una corriente de especuladores que teorizan la existencia de patrones en ese flujo de órdenes, lo que permitiría deducir en qué dirección se va a desplazar el precio. A tal fin, analizan el mapa de órdenes de los activos. Son, por lo general, teorías que no se cumplen en todos los casos, y que se sustentan con una ideología individualista de tres pesetas -visible en la gran mayoría de las metodologías de inversión- que dan una responsabilidad desorbitada a la operatividad, como si los seres humanos, controlando nuestra psique, fuéramos capaces de dominar el azar o la propia naturaleza.
Small Caps
Las small caps son empresas de cotización reducida que se caracterizan por tener una alta volatilidad. Esta propiedad llama mucho la atención a los especuladores intradía porque son una constante montaña rusa con las que se puede obtener muchos beneficios -y muchas pérdidas-. Si bien con las cuentas de fondeo al menos no arriesgas tu dinero, aquí las pérdidas pueden ser mayúsculas. El riesgo de invertir con esta clase de activos es muy alto.
Los especuladores que se dedican a intentar obtener beneficios con estos activos suelen acudir especialmente a empresas cuya financiación y estado contable son un evidente corolario de la quiebra. ¿Por qué entonces operar con estos valores? Porque las metodologías fundamentadas en los small caps teorizan que existen patrones muy particulares en el comportamiento de sus precios, en lo que es una racionalización de una realidad contingente marcada por el azar. Hay quienes también ven patrones en las ruletas… Y si los tienen, es que están trucadas.
Recomendaciones
A lo largo del artículo hemos estado hablando de los principales riesgos de la operatividad intradía y de las metodologías que se basan en ella. Es por eso que la mejor recomendación que podemos hacer es que no especules intradía.
Pese a ello, en caso de que no estés disuadido, nos gustaría al menos que tuvieras en cuenta los siguientes aspectos.
Apalancamiento
El apalancamiento es, en esencia, invertir conjuntamente con capital propio y con capital prestado. No pocas escuelas e influencers recomiendan esta clase de prácticas, por lo que nosotros debemos dejarlo claro: huye de esta clase de ideas. Uno debe invertir con el dinero que le sobra. Si no tienes dinero para invertir, no lo hagas, no te apalanques, menos si tienes una fuerte necesidad económica.
Ya no solo arriesgas tu dinero, sino también el del prestamista, normalmente el bróker. En este sentido, suponiendo que no pierdes ese dinero, aún tendrías que pagar los intereses por el dinero prestado. El riesgo es, por tanto, desorbitado, y es una forma de especulación muy cara: intereses, comisiones… Sacar rentabilidad es muy complicado, salvo que tengas el azar a tu favor, lo cual puede ser igualmente peligroso. Hay que saber dónde no hay que meterse.
Diversificación
Uno de los aspectos más ignorados por quienes se lanzan al trading intradía es la diversificación. A diferencia de una estrategia de inversión tradicional, donde se recomienda repartir el capital entre distintos activos y sectores para minimizar el impacto de eventos negativos, en el day trading esta práctica suele brillar por su ausencia.
Muchos operadores concentran todo su capital en uno o dos instrumentos con la esperanza de maximizar rendimientos rápidos. Sin embargo, esta concentración puede amplificar de forma brutal las pérdidas en cuestión de minutos. Diversificar, incluso en el intradía, no solo significa operar distintos activos, sino también contemplar diferentes horarios, estrategias y enfoques técnicos para evitar la sobreexposición a un único escenario de mercado.
Gestión del riesgo
Junto a esto, la gestión del riesgo es quizás la habilidad más crítica que debe dominar quien decide operar en el corto plazo. No importa cuán buena parezca una estrategia o cuántos indicadores confirmen una señal: si no hay un límite claro de pérdida (stop loss) y una definición precisa del tamaño de la posición, el capital puede desaparecer más rápido de lo que uno imagina.
Los operadores más experimentados utilizan reglas estrictas, como arriesgar solo un pequeño porcentaje del total de su cuenta en cada operación (generalmente entre el 1% y el 2%), para garantizar que una racha negativa no los saque del juego. La gestión del riesgo no elimina las pérdidas, pero sí evita que una mala operación se transforme en una catástrofe.